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domingo, 11 de julio de 2021

Crepes de espinacas

Hoy os tarigo otra idea fácil y divertida para introducir una verdura como son las espinacas en vuestra alimentación, y en especial en la de los niños que a veces les cuesta comerlas. De este modo diferente, seguro que les gustan pues no aportan apenas sabor a las crepes.

Pues vamos allá con la receta.

 


Ingredientes:

  • 3 huevos
  • 80 ml de leche o bebida vegetal 
  • 80 gr de espinacas crudas
  • 60 gr de harina de avena
  • pimienta negra
  • sal 
  • orégano

 

Preparación:

Es tan sencilla que os lo podéis imaginar. Introducir todos los ingredientes en el vaso de la batidora y triturar bien.

Engrasar ligeramente una sartén y cuando esté caliente ir vertiendo un poco de la mezcla y extendiéndola por la superficie.

Cocinar a fuego medio y cuando los bordes se despeguen, darles la vuelta para cocinarlas por el otro lado.

 


 

Ya tenéis listas las crepes y ahora sólo tenéis que rellenarlas con lo que queráis: lechuga, tomate, garbanzos, huevo, atún, jamón serrano, queso...según vuestros gustos o tipo de alimentación que sigáis.

 


 

sábado, 26 de diciembre de 2015

Es el Cola - Cao desayuno y merienda...


Como todos los años, cuando se aproxima el aniversario de mis hijas, recibimos cartas de  algunas empresas que les felicitan tan especial día e incluso las hay que les hacen llegar un pequeño obsequio.
 Estos días estuvo de cumpleaños la pequeña. Cumplió cuatro y una tienda de juguetes muy conocida nos envió,  junto con la felicitación, la invitación para recoger un par de regalillos para la niña.
Para mi sorpresa, me entregaron la típica velita alusiva y la caja que veis en la foto. Sin entender mucho que significaba aquello cogí el presente y me lo llevé a casa.

Como veis en la imagen, la llamativa caja contiene un bote de Cola-Cao, una “Baticao” - artilugio para batir y disolver el producto- y una carta dirigida a mi niña que pone lo siguiente:



He de reconocer que, a pesar de mis años de experiencia, la industria alimentaria no deja de sorprenderme. Cada vez se dirigen de una manera más directa y agresiva a los niños con productos como éste, que pueden ser cualquier cosa menos sanos.
El caso es que si mi pequeña pudiera escribirles una carta…. seguro que le respondería algo así...
¡Hola,  Cola-Cao!

Es cierto que cada día soy más mayor, pero ya hace mucho que desayuno como los mayores.

El problema es que en mi casa, los mayores no desayunan leche con Cola-Cao, sino huevos ecológicos de las gallinas de al abuela, pan de cereales integrales y ecológicos, fruta, avena, frutos secos, pero no, no toman Cola-Cao  y claro… yo tampoco.

Le pregunté a mi mamá si el cacao  es bueno y me dijo que sí. Vosotros decís que el Cola - Cao tiene cacao y muchas otras sustancias buenas;  antioxidantes y micronutrientes, pero el Cola-Cao  no es sólo cacao:  sois unos pillines... Se os olvidó decirme en la carta que su principal ingrediente es el azúcar... Lo pone en la etiqueta. 





Y claro, echando cuentas no lo veo yo muy saludable, porque según la OMS no debemos tomar más de 25 gr de azúcar al día; por lo tanto con una ración de Cola-Cao, ya tendría casi los azúcares recomendados para todo el día, pues ella solita contiene 20 gr.

¡Ah, tranquilos! No os preocupéis por mi ingesta de fósforo, calcio,... los obtengo de las verduras, frutos secos y frutas que zampo durante el día con mucha afición.

Os voy a dar un consejo: disminuid el azúcar del Cola-Cao y le haríais un favor a los niños y mayores que lo toman., pero, claro,  supongo que eso no sería rentable económicamente. ¡Qué pena!

Seguro que regalándolo con “Baticao”  incluida conseguís que muchos más niños lo consuman y con cartas como la que me mandasteis a mí, los convenceréis de lo bueno que es tomarlo. Pero lo siento, a mí no, y a los papás y mamás preocupados por la salud de sus hijos, tampoco.

De todos modos, gracias por la “Baticao”, nos viene genial para mezclar el cacao puro con la bebida de avena que prepara mi mamá a veces porque cuesta un poco disolverlo.

Un saludo.

Julichi

viernes, 20 de noviembre de 2015

Mitos I : El huevo (*)




Mitos I

El huevo

El consumo de huevos ha estado demonizado y sigue estándolo en la actualidad por culpa del temido colesterol.
Hasta hace relativamente poco tiempo, yo misma en la consulta aconsejaba un consumo prudente especialmente en casos de hipercolesterolemia.
Pues bien, las cosas han cambiado y actualmente se sabe que la yema de huevo ayuda a elevar el colestero "bueno" (HDL) y mejora la relación HDL/LDL previniendo afecciones cardiacas.
¿Y cómo puede ser esto? Es cierto que una yema contiene 200 mg de colesterol, pero el colesterol de un alimento, no aumenta el colesterol sanguíneo.
Necesitamos cierta cantidad de colesterol en nuestra dieta pues a partir de él se produce testosterona, hormona que permite aumentar la masa muscular y ayuda a quemar grasa. Actualmente sabemos, que más importante que el colesterol total, son los triglicéridos. Por lo tanto el enemigo no son las grasas, sino los hidratos de carbono de absorción rápida, los azúcares...y las grasas trans.

Poderoso alimento.

El huevo es un poderoso alimento porque es:

·        La mejor fuente de proteína natural por valor biológico y utilización neta de proteína (sólo superado por la proteína aislada  como la del suero).

·        Rico en vitaminas A,D.K.B2.B5,B12 y minerales: (hierro, fósforo, potasio y selenio).

·        Excelente  como ajprotador de colina (fundamental para el cerebro).

·        Fuente de carotenoides como la luteína y la zeaxantina, importantes para la vista.

·        Bajo en calorías (entre 70-80 calorías por unidad).

·        Fuente de Omega 3 (dependiendo en gran medida de la alimentación de la gallina).

·        La yema es el alimento más rico en lecitina (emulsionante de grasas).

·        Saciante; desayunar huevos hace que comas menos durante el día.                                     

Viendo esto, el único motivo para limitar su consumo, sería la cantidad de colestrol y el supuesto riesgo para nuestra salud.


¿Está justificado este miedo?

El colesterol es imprescindible para nuestro cuerpo y cerebro. La mayor parte del colestrol lo produce el hígado, si aumenta la ingesta, el hígado producirá menos, si comemos poco, el hígado producirá más.
La ingesta de colesterol tiene poco impacto en la mayoría de las personas. Hay estudios que demuestran qu incluso comiendo 7 ó 8 huevos al día, no se produce un aumento relevante del colestrol en sangre; y de hecho, el leve aumento que se produce es principalmente de HDL, protector contra la enfermedad coronaria. Hay cientos de estudios que lo confirman.


¿Cuántos puedo comer?

La mayoría de los estudios consideran que entre 1 y 3 huevos al día. Esto sería saludable para la mayor parte de la población. ¿Sería peligroso comer más?. Obviamente no, pero hay menos estudios que analicen ingestas de  4-6 huevos diarios por ejemplo.
Como con cualquier alimento, puede haber problemas con el abuso, pero limitar su consumo por hipótesis anticuadas, es inaceptable. La propia Fundación Españla del Corazón informa desde el 2014 que:  "No es necesario restringir el consumo de huevos en una dieta de personas sanas".

¿Qué huevos comer?

En la medida de lo posible:  ecológicos, camperos o de  confianza. Si no es posible, los convencionales aunque hay grandes diferencias en su composición nutricional obviamente debido a lo que comen las gallinas.

¿Cómo cocinarlos?

Al cocinarlos se degradan algunas vitaminas sensibles al calor. El calor excesivo puede oxidar el colesterol. Sin embargo, cocinarlos también tiene ventajas: favorece la digestión de las proteínas, mejora la absorción de biotina y elimina la Salmonela.
Sopesando las ventajas y las desventajas, lo ideal es cocinar los huevos sin pasar excesivamente la yema.

¿No hay ningún riesgo en su consumo?

Como ya comenté, el cuerpo regula la producción de colesterol en función de la ingesta, pero hay una excepción: los portadores de una variante específica del gen apo E parecen más sensibles a la ingesta de colesterol y grasas saturadas.
Aunque son una minoría, hay que tenerlo en cuenta. Si hay cambios bruscos en la analítica, el colesterol debe ser vigilado.


 Conclusión

El huevo es un alimento fantástico, rico en proteínas, vitaminas y grasa, con muy pocas calorías y delicioso.
En vista de lo anterior, animo a consumir huevos de manera habitual. Son un excelente alimento tanto para adultos como para niños. A estos les suelen encantar y como desayuno o cena, son una opción estupenda.


(*)Información obtenida en:


martes, 22 de septiembre de 2015

La dieta paleo




 Foto tomadas de Francis Holway

Paleodieta: esa gran desconocida.

Desde hace relativamente poco tiempo, se viene oyendo hablar de una dieta llamada Paleo o Paleo Dieta. A pesar de su novedad ya cuenta con muchos seguidores pero todavía son más los que desconocen en qué consiste.

¿Cómo surge la Dieta Paleo?

La Dieta Paleo está basada en el trabajo del Dr. Cordain pionero en divulgar las virtudes de la dieta del paleolítico. En tres libros publicados explica las bases para una dieta óptima y saludable; información detallada de cómo los atletas pueden mejorar su rendimiento modificando ligeramente la Paleo Dieta y cómo esta dieta cura el acné basándose en recientes investigaciones científicas.

El 1985,  se publicó un primer artículo titulado “Paleolithic Nutrition” en la prestigiosa New England Jounal of Medicine, cuyo autor, S. Boyd Eaton, de la Universidad Emory de Atlanta, sugería que la dieta ideal sería la que se seguía en la Edad de Piedra. El Dr. Cordian y  el Dr. Eaton trabajaron juntos para aportar pruebas unidos a otros científicos y antropólogos publicando sus investigaciones en las principales revistas de nutrición del mundo.

Hay que puntualizar que no son muchos los estudios publicados hasta el momento: siete en concreto y uno pendiente de publicación. Son estudios de intervención que cuentan con dos limitaciones importantes, a saber: por un lado las muestras estudiadas son pequeñas;  setenta participantes en el que más; y por otro, la duración de los estudios no es muy prolongada en el tiempo: van desde los catorce días a los dos años el de mayor duración (Mellberg M. y otros)

Al seguir esta dieta en comparación con otras, todos los pacientes presentaron cambios significativos en diversas variables: peso corporal, glucosa, perímetro abdominal, triglicéridos…

No obstante lo anterior estos estudios cuentan con tres puntos fuertes. Primero: se comparó la dieta paleo con otras dietas saludables. Segundo: el grupo control recibió el mismo apoyo en intensidad y tipo de educación y,  tercero: testan la hipótesis evolutiva al comparar dietas con y sin cereales, legumbres y lácteos.

En la actualidad los estudios que se están realizando pretenden refutar la hipótesis de que una dieta paleo no produciría efectos diferentes a una dieta con cereales y lácteos.



Vayamos al principio

Solo con observar a nuestro alrededor podemos ver que algo está fallando: nunca hubo tantos medios a nuestro alcance para vivir mejor y paradójicamente cada vez estamos más enfermos y somos más infelices. Sí, es cierto que nunca hubo un sistema de salud tan bueno como el actual ni medicamentos tan eficaces como ahora, pero aún así las enfermedades, especialmente crónicas  aumentan y aparecen a edades más tempranas.

A partir de la Revolución Industrial, hace apenas 200 años, nuestros estilos de vida y alimentación, cambiaron radicalmente. Se adoptaron usos en agricultura que aumentan la producción (maquinaria, abonos, rotación de cultivos…) y se dio un excedente de producción.

Los avances tecnológicos nos han hecho la vida mucho más fácil pero también nos han traído multitud de problemas en esta etapa postindustrial. El exacerbado uso  de instrumentos hace innecesario el movimiento del cuerpo: hemos ido apoltronándonos. Los procesos de transformación industriales han generado alimentos cada vez más alejados de la naturaleza, hasta el punto que su ingesta nos daña. No hace falta remontarse al sigo XIX;  los que vamos cumpliendo años sabemos que el modo de vida y la nutrición de nuestros abuelos o incluso padres, no tenía mucho que ver con la nuestra. Todos estos cambios en un periodo cortísimo de tiempo en términos evolutivos, provocan que nuestro organismo se haya sobresaltado sin poder  adaptarse a semejante aluvión de modificaciones, de aquí todas las consecuencias negativas.   

La teoría Paleo se basa en esto precisamente, en la falta de adaptación genética a determinados alimentos: no ha habido tiempo suficiente para ello. Serían  necesarios cientos de miles de años para que las adaptaciones necesarias se produjesen.

En el Paleolítico nos convertimos en cazadores-recolectores, introduciendo en nuestra dieta las proteínas y las grasas animales de la carne y el pescado. Este periodo abarca desde hace dos millones de años hasta hace unos diez mil, por lo tanto hemos vivido en este estadío nutricional, un 95% del tiempo de nuestra existencia como especie.

El Neolítico surge en Mesopotamia hace tan solo diez mil años, con la aparición de la agricultura y la ganadería. Esta es la primera vez que  el ser humano empieza a comer cereales, harinas y lácteos. Pero esta tendencia alimentaria llega a nuestro territorio hace todavía menos tiempo, entre tres y cuatro mil años. Pero si esto ya era nuevo para nuestra especie, la Revolución Industrial y las etapas postindustriales nos traen la generalización de los azúcares, la bollería industrial, los aceites vegetales, alimentos ricos en sal, las grasas trans…

La Dieta Paleo pues es aquella basada en la alimentación pre-agrícola, con la que nuestra especie ha convivido durante más del 95% de su existencia y para la que estamos adaptados.

¿Y qué comía el hombre paleolítico?

Comía lo que el medio natural producía. Era fundamentalmente cazador-recolector de pescado, carnes, huevos, frutos de mar, vegetales, bulbos, bayas, semillas y frutas.

Por lo tanto, los alimentos procesados no están permitidos en la dieta paleo: cereales y harinas, lácteos, azúcares, ciertos aceites vegetales y la sal. Estos alimentos causan intolerancias, inflamaciones, obesidad, diabetes, acné... entre otras enfermedades.

¿Cada cuánto comía?

Cabe pensar que nuestros ancestros no comían cada tres horas, sino que lo hacían después probablemente de recorrer grandes distancias en busca de alimentos, es decir con el estómago vacío. Una vez encontrados los alimentos se saciaban y quizás no ingerían nada hasta bastantes horas después.

Esta pauta alimenticia es la que propugna la Paleo Dieta, no sólo no es necesario comer cada poco sino que es perjudicial. Nuestro cuerpo necesita dar reposo a nuestro intestino y el hecho de estar realizando constantemente digestiones no nos favorece en absoluto.

Se debería pues comer con hambre y beber con sed. De hecho si no ingiriésemos líquidos de manera continua (un café con leche, un refresco, una caña, otro café…) ni siquiera una fruta jugosa, tendríamos de nuevo la sensación de sed. Sentiríamos placer al beber y no desearíamos otro líquido que no fuera un buen vaso de agua.

Por lo tanto la Dieta Paleo no aconseja desayunar, no considera esta comida imprescindible. Lo ideal sería comer al mediodía (después de haber realizado las actividades diarias o deportivas) y con hambre y de cena algo ligero.



¿Y además de la dieta?

El estilo de vida Paleo incluye también otra serie de actuaciones beneficiosas para nuestra salud como son: tomar el sol, imprescindible para la síntesis de vitamina D y absorción del calcio. Dormir bien, es decir, respetando las horas de sol y las de oscuridad y convivir con la tribu, relacionarse más con la comunidad. Y por supuesto moverse: el movimiento es básico para la salud. Pero el movimiento que proponen ha de ser funcional: andar, correr, saltar, subir a los árboles, reptar… igual que lo hacían nuestros antepasados. En este tipo de ejercicios se basan los entrenamientos Paleo y para ello no son necesarias máquinas o artilugios complejos, nuestro cuerpo es suficiente para realizar ejercicio que nos permita estar fuertes y hábiles.



Conclusiones:

A falta de más estudios, la Dieta Paleo parece ser una opción saludable para nuestra especie teniendo en cuenta nuestros genes, eso sí, adaptándola a cada caso particular: enfermedades de base, actividad física… Lo que hay que demostrar es que es mejor que las que contienen cereales y lácteos. Los detractores de la misma, añaden a la falta de estudios, la poco adherencia de las personas a la dieta, y no es de extrañar porque supone renunciar a muchos de los alimentos que hemos incorporado de manera habitual y excesiva a nuestra alimentación e incrementar otros cuyo consumo es escaso. En cualquier caso, es cuestión de probarlo por que lo que está claro es que una alimentación parecida a la que tuvimos durante nuestra evolución no debería suponer riesgos para la salud.






Fuentes:

“Paleolithic nutrition” Eaton SB, et al.N Engl J Med. 1985

Campillo, José Enrique,  El Mono Obeso, editorial Crítica, Barcelona, 2007

Cordain, Loren, La Dieta Paleolítica, Urano, Barcelona, 2011

Cordain, Loren y otro, Paleodieta para deportistas, editorial Desnivel, Madrid, 2007

Wolf, Robb, La dieta paleo, Ed. Timun Mas, Barcelona, 2011