miércoles, 14 de octubre de 2015

Raya a la gallega





Ingredientes:
  • 2 trozos de raya por persona 
  • 1/4 pimiento verde en tiras
  • 1 rama de perejil
  • ½ cebolla
  • 2 ó 3 patatas por cabeza;  peladas y troceadas longitudinalmente
  • Aceite de oliva
  • Sal

Procedimiento:

Ponemos agua a calentar - no mucha cantidad, que apenas cubra las patatas - con un casco de cebolla, tiras de pimiento verde, rama de perejil, un punto de sal y un chorro de aceite.
Al hervir, ponemos las patatas. Se cocerán en 20 minutos. Pasados 15, echamos mano de la raya y la añadimos. El hervor se cortará.
En cuanto el agua levante a hervir de nuevo, contaremos 5 minutos y retiraremos. Las patatas deberían estar cocidas, probamos. El pescado,  también.
Para mi gusto, ningún pescado conviene que recueza;  sin tener sangre, al lado de la espina debe estar levemente rosado.Vemos.
Si lo quiero más hecho, lo dejaríamos cinco minutos en reposo en esa agua caliente, pero ya apartado del fuego.
 

Para la ajada gallega:

  • Aceite (Cuatro c/s por persona)
  • 2 dientes de ajo
  • 1 c/postre de pimentón dulce (Leer más abajo...)
  • Vinagre de Jerez (Por favor: ¡Expulsad los vinagres de Módena de vustras cocinas...!)

Mientras tanto, no hemos estado parados. Preparamos la ajada a la gallega.

Aceite en una sartén, dos ajos hasta dorar y retiramos el recipiente para que pierda temperatura y podamos echar el pimentón –no mucho, sino empalaga y emborrona en lugar de dar sabor- y revolvemos. Acercamos al fuego y le incorporamos un chorro de vinagre –prudencia, no demasiado- y lo mantenemos al fuego revolviendo para que el vinagre evapore y el pimentón no se queme. Ponemos también un par de cucharadas soperas de agua de la cocción del pescado. Damos un hervor.
Escurrimos prácticamente toda el agua del recipiente donde cocieron raya y patatas. Echamos la ajada sobre patatas y pescado y meneamos con cuidado el conjunto, mientras le damos un calor. A la mesa, sin que enfríe.


domingo, 11 de octubre de 2015

Hígado encebollado




 
Ingredientes:
 
  • 400 gr de hígado de ternera eco 
  • 3 cebollas grandes laminadas
  • 2 dientes de ajo
  • 1 vaso de vino blanco
  • Pimentón dulce
  • Pimentón picante (abundante...)
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Pimienta


Procedimiento:

Fileteamos el hígado en pequeñas escalopes delgados.
Mientras lo hacemos la cebolla y el ajo se irán confitando en el aceite, cuidaremos que no coja color ni mucho menos se queme.
Si pierde humedad, le iremos añadiendo vino. Al poco de estar bien blanda, incorporaremos los pimentones y revolveremos habiendo mojado con el resto del  vino y salaremos. Haremos hervir dulcemente para que pierda el alcohol e reservaremos.
En una sartén bien caliente, saltearemos levemente los escalopes de hígado, previamente salpimentados y los pondremos en la cebolla que habremos calentado a modo.
Dejaremos que cueza un poco en la cebolla y serviremos con patata cocida.


jueves, 8 de octubre de 2015

Barritas de dátiles, sésamo y coco




Ingredientes:
  • 30 dátiles
  • 60 gr de avena en copos finos o harina de avena
  • 1 puñado de pasas
  • 1 cucharada de postre de sésamo
  • 2 cucharadas de postre de coco rallado
  • Canela en polvo


Procedimiento:

Triturar los dátiles, las pasas, la harina, un poco de canela y el coco rallado en un procesador potente.
Aplastar y compactar bien la masa en un molde pequeño rectangular (o un tuper). También se pueden hacer bolitas. Dejar enfriar en la nevera.
Sacar y rebozar con una mezcla de sésamo, coco y canela.
Se pueden sustituir las pasas por ciruelas secas.


martes, 6 de octubre de 2015

Crema de calabaza


Ingredientes:
  • 1kg de calabaza pelada
  • 1 cebolla mediana
  • 2 patatas medianas
  • 2 dientes de ajo
  • 1 rama de apio
  • 2 zanahorias
  • 1 c/ postre de jengibre rallado
  • Una punta de nuez moscada
  • Un aire de pimienta recién molida
  • Sal
  • 1,250 l de agua o caldo de verduras

Procedimiento:

Pelamos y trinchamos. Rehogamos estas verduras en aceite de oliva o coco. Durante el proceso añadiremos el jengibre, la nuez moscada, la pimienta y la sal.
Hecho este fondo podemos mojarlo con el agua y un chorro de aceite de oliva o con caldo de verduras, al gusto.
Dejamos que todo cueza a fuego dulce hasta estar bien blando y pasamos a triturar el conjunto. Dejamos reposar.
Antes de servir calentamos y prepararemos la guarnición: huevo cocido picado, virutas de jamón ibérico o lascas de queso de cabra eco.
Al gusto, que no se diga...


lunes, 5 de octubre de 2015

Manzanas, manzanas, manzanas...





Aquí os presento las magníficas manzanas super eco de nuestro pomar. Estos manzanos tienen cerca de un siglo y cada año nos regalan esta maravilla. Gracias, muchas gracias…

A los romanos le debemos la extensión de la manzana en Europa desde Asia. Le llamaban “pomun” que significa fruto, pero la manzana era el fruto más abundante y acaparó para sí tal denominación. Así: pomme, poma. pomar… La denominación “manzana” y “mazá” viene del nombre de una clase de manzana, la “mattiana” bautizada así en honor del botánico romano Caius Mattius.


miércoles, 30 de septiembre de 2015

Caldo de verduras



 
Una zanahoria
Un nabo
Un puerro
3 litros de agua
Todo bien trinchado. Lo cocemos muybien  y lo trituramos con la Turmix

400gr de repollo muy picado
1l  de caldo de carne o pollo

Añadimos este caldo al líquido que tenemos en la olla y le damos calor a hervir
Entretanto picamos muy bien picado el repollo y lo añadimos al conjunto. Dejamos cocer bien, salamos y servimos.


martes, 29 de septiembre de 2015

Pollo asado






Ingredientes:

  • Un pollo ecológico o casero
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal


Procedimiento:



Precalienta el horno a 200ºC
Limpia el pollo de cualquier resto de plumón.
Sálalo por su interior e imprégnalo levemente con aceite.
Mételo en el horno durante 20 min. por Kg. de peso
Siempre apoyado sobre su lomo, gíralo a mitad de cocción.
De todas formas, antes de sacarlo pínchalo profundo con una brocheta en la zona de la pechuga. Si sale agüilla blanca, el pollo está asado.
Sácalo y mantenlo tapado con papel de aluminio durante unos veinte minuto.
Trínchalo y sírvelo


lunes, 28 de septiembre de 2015

Mejillones en vinagreta



2 kg de mejillones gallegos
Agua
Vino blanco seco (facultativo)
Pimienta en grano
Sal

Vamos a cocer los mejillones gallegos, en el fondo de la olla donde, ponemos la altura de un dedo de líquido: mitad agua, mitad vino blanco seco, unos granos de pimienta negra machacada y un puñado de sal.

Echamos los mejillones y llevamos a fuego vivo con la cazuela tapada.
Muy importante: nada más empezar a abrir, agitamos la cazuela para favorecer el proceso y retiramos del fuego, Hay que abrirlos pero evitar que cuezan demasiado y se acartonen

Pasamos a retirar una de las conchas y los limpiamos de barbas y reservamos.


Para la vinagreta

Una cebolla hermosa picada en cubos diminutos
Un pimiento verde italiano trinchado del mismo modo
Aceite de oliva virgen extra
Vinagre de Jerez o manzana
Sal

Picamos la misma cantidad de cebolla que de pimiento verde y un puñado de perejil. Le añadimos tres partes de aceite de oliva virgen extra y una parte de vinagre de Jerez.
Salamos y ponemos un punto de pimienta.

En cada mejillón ponemos una cucharada de vinagreta y servimos.

sábado, 26 de septiembre de 2015

“Passata” de tomates de nuestra huerta



4 kg. tomates bien maduros lavados y cortados en trozos gruesos
Un puñado de hojas de albahaca y salvia
4 dientes de ajo pelados y trinchados
Una pizca de sal

Se ponen a cocer los ingredientes en un recipiente de paredes gruesas- es ideal la cocotte de hierro  fundido-  para que aguante una cocción lenta, destapada,  durante unas dos o tres horas. Se lleva a hervir y se baja el fuego para que se vaya reduciendo durante todo el tiempo que será necesario. Es un proceso lento, pero os aseguro que merece la pena.
Se va revolviendo de vez un cuando y aplastando con cualquier instrumento adecuado.
El conjunto bien blando se pasa por el chino y se continúa cociendo hasta que se concentre sin presentar agüilla en los bordes del recipiente.
Es resultado es maravilloso: una salsa de tomate concentrada con todo el dulzor del fruto. Dan ganas de comérsela a cucharadas: puro paleo.
Se deja enfriar y se envasa o congela.

Se utilizará para fondo de pizzas paleo o para acompañar cualquier plato que le convenga.




Pimientos asados



Nuestra huerta también da pimientos. ¡Qué le vamos a hacer!

 

Ingredientes:
 
  • Los pimientos que quepan en la bandeja del horno
  • Aceite de oliva
  • Vinagre
  • Sal


Procedimiento:


Se trata de meterlos en el horno previamente calentado a 180º C.
Los ponemos sobre la bandeja ligerísimamente impregnados de aceite de oliva. Esa pequeña película grasa permite que la temperatura suba por encima de los cien grados y se produzca la caramelización sabrosa de los azúcares naturales del fruto.
Los dejamos asar durante unos treinta minutos aproximadamente.
Apagamos el horno y los dejamos enfriar en el interior.
La humedad interna y el calor residual, provocará que la piel se le desprenda con facilidad a la hora de pelarlos, retirarle las semillas y cortarlos en tiras para, a seguir, sazonarlos con un suspiro de aceite, un aliento de vinagre y la sal necesaria.
Acompañan cualquier plato o respaldan bocadillos hechos con pan de verdad de manera gloriosa.





jueves, 24 de septiembre de 2015

Ostras





Me gusta comer (ostras) en compañía. Para mí, las ostras son aperitivo de sábado o domingo. Una docena es medida justa. Cada una con su aquel de limón que abrillanta el sabor a mar de la vianda. Cada dos, un sorbo de blanco godello para estimular el paladar y, a continuación, un mordisco de pan de verdad cocido en horno de leña, mixtura de centeno y trigo, para limpiar el paladar antes de repetir la serie.
Nuestra dieta incorpora elementos de placer como este, qué le vamos a hacer.
Conversación, compañía y "sentir a Terra rodar".
 

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Solomillo a la plancha




¿2 personas?
250 gr de solomillo en madallones
Aceite de oliva
Sal

Se pasa el solomillo por la plancha muy caliente y ligeramente untada con aceite de oliva.
Recomiendo dejarlo al punto; que quede ligeramente rosado en el interior. Si no se conoce la técnica del tacto, puede darse un corte para ver el punto de cocción. No hay que ser demasiado ortodoxos en esto.
Se sazona el plato y se sirve acompañado de pimientos asados.



martes, 22 de septiembre de 2015

La dieta paleo




 Foto tomadas de Francis Holway

Paleodieta: esa gran desconocida.

Desde hace relativamente poco tiempo, se viene oyendo hablar de una dieta llamada Paleo o Paleo Dieta. A pesar de su novedad ya cuenta con muchos seguidores pero todavía son más los que desconocen en qué consiste.

¿Cómo surge la Dieta Paleo?

La Dieta Paleo está basada en el trabajo del Dr. Cordain pionero en divulgar las virtudes de la dieta del paleolítico. En tres libros publicados explica las bases para una dieta óptima y saludable; información detallada de cómo los atletas pueden mejorar su rendimiento modificando ligeramente la Paleo Dieta y cómo esta dieta cura el acné basándose en recientes investigaciones científicas.

El 1985,  se publicó un primer artículo titulado “Paleolithic Nutrition” en la prestigiosa New England Jounal of Medicine, cuyo autor, S. Boyd Eaton, de la Universidad Emory de Atlanta, sugería que la dieta ideal sería la que se seguía en la Edad de Piedra. El Dr. Cordian y  el Dr. Eaton trabajaron juntos para aportar pruebas unidos a otros científicos y antropólogos publicando sus investigaciones en las principales revistas de nutrición del mundo.

Hay que puntualizar que no son muchos los estudios publicados hasta el momento: siete en concreto y uno pendiente de publicación. Son estudios de intervención que cuentan con dos limitaciones importantes, a saber: por un lado las muestras estudiadas son pequeñas;  setenta participantes en el que más; y por otro, la duración de los estudios no es muy prolongada en el tiempo: van desde los catorce días a los dos años el de mayor duración (Mellberg M. y otros)

Al seguir esta dieta en comparación con otras, todos los pacientes presentaron cambios significativos en diversas variables: peso corporal, glucosa, perímetro abdominal, triglicéridos…

No obstante lo anterior estos estudios cuentan con tres puntos fuertes. Primero: se comparó la dieta paleo con otras dietas saludables. Segundo: el grupo control recibió el mismo apoyo en intensidad y tipo de educación y,  tercero: testan la hipótesis evolutiva al comparar dietas con y sin cereales, legumbres y lácteos.

En la actualidad los estudios que se están realizando pretenden refutar la hipótesis de que una dieta paleo no produciría efectos diferentes a una dieta con cereales y lácteos.



Vayamos al principio

Solo con observar a nuestro alrededor podemos ver que algo está fallando: nunca hubo tantos medios a nuestro alcance para vivir mejor y paradójicamente cada vez estamos más enfermos y somos más infelices. Sí, es cierto que nunca hubo un sistema de salud tan bueno como el actual ni medicamentos tan eficaces como ahora, pero aún así las enfermedades, especialmente crónicas  aumentan y aparecen a edades más tempranas.

A partir de la Revolución Industrial, hace apenas 200 años, nuestros estilos de vida y alimentación, cambiaron radicalmente. Se adoptaron usos en agricultura que aumentan la producción (maquinaria, abonos, rotación de cultivos…) y se dio un excedente de producción.

Los avances tecnológicos nos han hecho la vida mucho más fácil pero también nos han traído multitud de problemas en esta etapa postindustrial. El exacerbado uso  de instrumentos hace innecesario el movimiento del cuerpo: hemos ido apoltronándonos. Los procesos de transformación industriales han generado alimentos cada vez más alejados de la naturaleza, hasta el punto que su ingesta nos daña. No hace falta remontarse al sigo XIX;  los que vamos cumpliendo años sabemos que el modo de vida y la nutrición de nuestros abuelos o incluso padres, no tenía mucho que ver con la nuestra. Todos estos cambios en un periodo cortísimo de tiempo en términos evolutivos, provocan que nuestro organismo se haya sobresaltado sin poder  adaptarse a semejante aluvión de modificaciones, de aquí todas las consecuencias negativas.   

La teoría Paleo se basa en esto precisamente, en la falta de adaptación genética a determinados alimentos: no ha habido tiempo suficiente para ello. Serían  necesarios cientos de miles de años para que las adaptaciones necesarias se produjesen.

En el Paleolítico nos convertimos en cazadores-recolectores, introduciendo en nuestra dieta las proteínas y las grasas animales de la carne y el pescado. Este periodo abarca desde hace dos millones de años hasta hace unos diez mil, por lo tanto hemos vivido en este estadío nutricional, un 95% del tiempo de nuestra existencia como especie.

El Neolítico surge en Mesopotamia hace tan solo diez mil años, con la aparición de la agricultura y la ganadería. Esta es la primera vez que  el ser humano empieza a comer cereales, harinas y lácteos. Pero esta tendencia alimentaria llega a nuestro territorio hace todavía menos tiempo, entre tres y cuatro mil años. Pero si esto ya era nuevo para nuestra especie, la Revolución Industrial y las etapas postindustriales nos traen la generalización de los azúcares, la bollería industrial, los aceites vegetales, alimentos ricos en sal, las grasas trans…

La Dieta Paleo pues es aquella basada en la alimentación pre-agrícola, con la que nuestra especie ha convivido durante más del 95% de su existencia y para la que estamos adaptados.

¿Y qué comía el hombre paleolítico?

Comía lo que el medio natural producía. Era fundamentalmente cazador-recolector de pescado, carnes, huevos, frutos de mar, vegetales, bulbos, bayas, semillas y frutas.

Por lo tanto, los alimentos procesados no están permitidos en la dieta paleo: cereales y harinas, lácteos, azúcares, ciertos aceites vegetales y la sal. Estos alimentos causan intolerancias, inflamaciones, obesidad, diabetes, acné... entre otras enfermedades.

¿Cada cuánto comía?

Cabe pensar que nuestros ancestros no comían cada tres horas, sino que lo hacían después probablemente de recorrer grandes distancias en busca de alimentos, es decir con el estómago vacío. Una vez encontrados los alimentos se saciaban y quizás no ingerían nada hasta bastantes horas después.

Esta pauta alimenticia es la que propugna la Paleo Dieta, no sólo no es necesario comer cada poco sino que es perjudicial. Nuestro cuerpo necesita dar reposo a nuestro intestino y el hecho de estar realizando constantemente digestiones no nos favorece en absoluto.

Se debería pues comer con hambre y beber con sed. De hecho si no ingiriésemos líquidos de manera continua (un café con leche, un refresco, una caña, otro café…) ni siquiera una fruta jugosa, tendríamos de nuevo la sensación de sed. Sentiríamos placer al beber y no desearíamos otro líquido que no fuera un buen vaso de agua.

Por lo tanto la Dieta Paleo no aconseja desayunar, no considera esta comida imprescindible. Lo ideal sería comer al mediodía (después de haber realizado las actividades diarias o deportivas) y con hambre y de cena algo ligero.



¿Y además de la dieta?

El estilo de vida Paleo incluye también otra serie de actuaciones beneficiosas para nuestra salud como son: tomar el sol, imprescindible para la síntesis de vitamina D y absorción del calcio. Dormir bien, es decir, respetando las horas de sol y las de oscuridad y convivir con la tribu, relacionarse más con la comunidad. Y por supuesto moverse: el movimiento es básico para la salud. Pero el movimiento que proponen ha de ser funcional: andar, correr, saltar, subir a los árboles, reptar… igual que lo hacían nuestros antepasados. En este tipo de ejercicios se basan los entrenamientos Paleo y para ello no son necesarias máquinas o artilugios complejos, nuestro cuerpo es suficiente para realizar ejercicio que nos permita estar fuertes y hábiles.



Conclusiones:

A falta de más estudios, la Dieta Paleo parece ser una opción saludable para nuestra especie teniendo en cuenta nuestros genes, eso sí, adaptándola a cada caso particular: enfermedades de base, actividad física… Lo que hay que demostrar es que es mejor que las que contienen cereales y lácteos. Los detractores de la misma, añaden a la falta de estudios, la poco adherencia de las personas a la dieta, y no es de extrañar porque supone renunciar a muchos de los alimentos que hemos incorporado de manera habitual y excesiva a nuestra alimentación e incrementar otros cuyo consumo es escaso. En cualquier caso, es cuestión de probarlo por que lo que está claro es que una alimentación parecida a la que tuvimos durante nuestra evolución no debería suponer riesgos para la salud.






Fuentes:

“Paleolithic nutrition” Eaton SB, et al.N Engl J Med. 1985

Campillo, José Enrique,  El Mono Obeso, editorial Crítica, Barcelona, 2007

Cordain, Loren, La Dieta Paleolítica, Urano, Barcelona, 2011

Cordain, Loren y otro, Paleodieta para deportistas, editorial Desnivel, Madrid, 2007

Wolf, Robb, La dieta paleo, Ed. Timun Mas, Barcelona, 2011

jueves, 17 de septiembre de 2015

Melón con jamón




Jamón ibérico
Melón maduro

Proteinas, hidratos, grasa, vitaminas, agua…



Merluza hervida





4 lomos de merluza, descamados y limpios de espina
4 patatas medianas
½ cebolla pelada
1 hoja de laurel
Sal
AOVE

Pon agua en la cantidad justa para cubrir las patatas, la cebolla y la hoja de laurel. Sálala.
Al hervir, sumerge las patatas y cubre a medias el recipiente. Estarán en veinte minutos.
A estar cocidas, tienes que retirar practicamente toda el agua. Deja en el fondo solo una lámina de liquido. Baja el fuego. Pon sobre las patatas la merluza y tapa el recipiente. En diez minutos el pescado estará cocido y pleno de sabor. Los jugos de la merluza se habrán extendidos sobre los tubérculos y todo funcionará si lo rocias con aceite de oliva virgen extra. Sirve y sonríe.